Después de la interesante "Las chicas de la sexta
planta", visión tierna de las criadas españolas que iban a servir a la
Francia de los años 1960, el francés Philippe Le Guay mira ahora a la Francia
contemporánea, aunque sigue fijándose en personajes más cotidianos. Utiliza
como pretexto el teatro y una de las grandes obras teatrales de aquel genio que
fue Jean-Baptiste Poquelin, más conocido por Molière: "El
misántropo". Parte de que un famoso actor que protagoniza una serie de
médicos muy popular en la TV francesa, Guthier Valance (Lambert Wilson), va a
la isla de Ré para visitar el actor Serge Tanneur (Fabrice Luchini), que años
atrás se retiró repentinamente y ahora vive solo en una casa. Quiere que
trabajen juntos en "El misántropo", para así sacarse la etiqueta de
actor televisivo a secas. La diferencia de caracteres de ambos, muy orgullosos,
llevará su relación a un punto de altibajos. Comenzarán los ensayos de la obra
intercambiando los papeles de Alcestes y Filantro. Esto es lo mejor de la película,
ya que contemplamos (y disfrutamos) los ensayos, con dos grandes actores y una
dicción perfecta de los geniales textos de Molière. Aparte quedan los otros
personajes, poco importantes para el argumento, aunque destacaremos a la
italiana Francesca (Maya Sansa), vecina de Serge, y la jovencita rubia Zoé
(Laurie Bordesoules), actriz porno que un día acepta recitar con ellos un pasaje
de la obra, interpretando uno de los personajes femeninos. Aquí también hay un
matiz: la forma de hablar natural de ella contrastando con las de ellos, muy de
teatro clásico. Un film donde vemos el teatro y los egos de los actores, aparte
de la vida en el campo en contraste con la de la ciudad, algo muy francés.
MOLIÈRE EN BICICLETA: * * *
Després de la interessant “Les noies de la sisena planta”, visió tendra de
les criades espanyoles que anaven a servir a la França dels anys 1960, el
francès Philippe Le Guay mira ara a la França contemporània, encara que segueix
fixant-se en personatges més quotidians . Utilitza com a pretext el teatre i
una de les grans obres teatrals d’aquell geni que va ser Jean-Baptiste
Poquelin, més conegut per Molière: “El misantrop”. Part que un famós actor que
protagonitza una sèrie de metges molt popular a la TV francesa, Guthier
Valance (Lambert Wilson), va a l’illa de Ré per visitar l’actor Serge
Tanneur (Fabrice Luchini), que anys enrere es va retirar sobtadament i ara viu
sol en una casa. Vol que treballin junts en “El misantrop”, per així treure
l’etiqueta d’actor televisiu a seques. La diferència de caràcters d’ambdós,
molt orgullosos tots dos, portarà la seva relació a un punt d’alts i baixos.
Començaran els assajos de l’obra intercanviant els papers de Alcestis i
filantrops. Això és el millor de la pel · lícula, ja que contemplem (i gaudim)
els assajos, amb dos grans actors i una dicció perfecta dels genials textos de
Molière. A part queden els altres personatges, poc importants per l’argument,
encara que destacarem a la italiana Francesca (Maya Sansa), veïna de Serge, ia
la joveneta rossa Zoé (Laurie Bordesoules), actriu porno que un dia accepta
recitar amb ells un passatge de l’obra, interpretant un dels personatges
femenins. Aquí també hi ha un matís: la forma de parlar natural d’ella
contrastant amb les d’ells, més de teatre clàssic. Un film on veiem el teatre i
els egos dels actors, a part de la vida al camp en contrast amb la de la
ciutat, una cosa ben francesa.
Woody Allen, el cual no necesita presentación, es
autor de muchas interesantes películas, varias de ellas obras maestras del
cine, y creador de un mundo donde los perdedores natos, me refiero a los que
tienen mala suerte en el amor, tenían por fin su justo hueco en el celuloide.
De vez en cuando se pone a las órdenes de otros directores, con guión escrito
por ellos, y aunque pase lo dicho anteriormente, Allen tiene tanto carisma que
hace que parezcan esas películas escritas por él.
Y ésta no lo es menos, ya que reúne algunas
características muy suyas: la ciudad de Nueva York y una manera peculiar de ver
las relaciones amorosas o existenciales, incluso una visión poco frecuente de
los judíos ortodoxos de la ciudad.
Pero también hay un detalle que algunas veces Allen
nos muestra detenidamente: la prostitución, vista sin prejuicios y con una
cierta apología de la profesión. Hasta ahí bien, pero lo que hace esta película
diferente a las suyas es que no está dirigida por él, ni siquiera el guión es
suyo.
El director y guionista es el actor John Turturro
(“Haz lo que debas”), que ya retrató la ciudad en sus otras incursiones como director.
Aquí es Fioravante, un co-propietario de una librería neoyorkina que cierra por
la crisis.
Su socio Murray (Allen) le propone un extraño negocio
para volver a ganar dinero y ganarse la vida: convertirse en gigoló, acostarse
con mujeres que Murray le encontrará. Todo irá más o menos bien, y empezarán
las confusiones, sobre todo cuando conozca a Avigal (Vanessa Paradis, la
cantante y actriz francesa ex pareja de Johnny Depp), viuda de un judío
ortodoxo, que vive en el barrio de Williamsburgh, poblado por judíos ortodoxos,
que no sólo controlan el barrio sino que tienen su propia Policía.
Los enredos se dispararán, ya que de Avigal está
enamorado Dovi (Liev Schreiber, “RKO 284”), y utilizará al cuerpo policial para
detener a Murray y llevarlo ante un Tribunal de los judíos ortodoxos, más
propio de una película de Fellini y de la Mafia que otra cosa.
Turturro lleva con oficio las situaciones y sabe
evitar la moralina, pero también caer en el toque libertino por que sí. Una
comedia arriesgada, más propia del cine europeo que del americano, que toma al
espectador por inteligente.
APRENDIZ
DE GIGOLÓ: * * * *
Woody Allen, al qual no li cal presentacions, és autor
de moltes interessants pel·lícules, algunes d’elles obres mestres del cinema, i
creador d’un món on els perdedors nats, em refereixo als que tenen mala sort en
l’amor, tenien per fi el seu just lloc en el cel·luloide. De tant en tant, es
posa a les ordres d’altres directors, amb guió escrit per ells, i encara que
pugui passar allò que s’ha dit anteriorment, Allen té tant carisma que fa que
semblin aquestes pel·lícules escrites per ell. I aquesta no ho és menys, ja que
reuneix algunes característiques ben seves: la ciutat de Nova York i una manera
peculiar de veure les relacions amoroses o existencials, fins i tot una visió
poc freqüent dels jueus ortodoxos de la ciutat. Però també hi ha un detall que
algunes vegades Allen ens mostra amb detall: la prostitució, vista sense
prejudicis i amb una certa apologia de la mateixa professió. Fins aquí bé, però
el que fa aquesta pel·lícula diferent a les seves és que no està dirigida per
ell, ni tan sols el guió és seu. El director i guionista és l’actor John
Turturro (“Fes el que hagis de fer”), que ja va retratar la ciutat en les seves
altres incursions com a director. Aquí és Fioravante, un co-propietari d’una
llibreria novaiorquesa que tanca per la crisi. El seu soci Murray (Allen) li
proposa un estrany negoci per tornar a guanyar diners i guanyar-se la vida:
esdevenir un gigoló, anar-se al llit amb dones que en Murray l’hi trobarà. Tot
anirà més o menys bé, i començaran les confusions, sobretot quan conegui
l’Avigal (Vanessa Paradis, la cantant i actriu francesa exparella de Johnny
Depp), vídua d’un jueu ortodox, que viu al barri de Williamsburgh, poblat per
jueus ortodoxos, que no només controlen el barri sinó que tenen la seva pròpia
Policia. Els embolics es dispararan, ja que de l’Avigal està enamorat en Dovi
(Liev Schreiber, “RKO 284″), i utilitzarà al cos policial per detenir Murray i
portar-lo davant un tribunal dels jueus ortodoxos, més propi d’una pel·lícula
de Fellini i de la Mafia que no pas una altra cosa. Turturro porta amb ofici
les situacions i sap evitar la moralina, però també caure en el toc llibertí
perquè sí. Una comèdia arriscada, més pròpia del cinema europeu que l’americà,
que pren l’espectador per intel·ligent.
El cineasta británico Stephen Frears, pasada su época dorada con “Las amistades peligrosas” o “Mi hermosa lavandería”, ahora hace películas notables, bien dirigidas aunque menores. No obstante, elige bien sus argumentos, como en la notable “Tamara Drewe”, basada en la novela gráfica de Posy Simmonds, aunque decepcionó en la fría “Chérie”, que no transmitía pasión a unos personajes que la tenían. Aquí se basa en hechos reales, que a simple vista podrían recordar a un culebrón: una mujer ya anciana, Philomena Lee (Judy Dench), que un día se encuentra con un periodista, Martin Sixmith (Steve Coogan, asimismo co-guionista del filme), caído en desgracia por haberse metido en un lío poco tiempo atrás, a la que cuenta su historia de que años atrás, siendo medio niña medio mujer se quedó embarazada, y sus conservadores padres la internaron en un internado para chicas en su mismo estado, y los hijos que tuvieran eran dados en adopción a familias “de bien”. Mientras van ambos al convento donde estuvo de niña a intentar averiguar qué pasó con su hijo, veremos en sucesivos “flash-backs” la vida de la protagonista en aquel lugar hasta que vio, impotente, cómo apartaban a su hijo de su lado y lo daban a un conservador matrimonio de Estados Unidos. Viajarán a aquel país y descubrirán que el niño creció y se convirtió en un asesor del mismísimo Presidente Ronald Reagan, militando en el Partido Republicano. Además, el niño escondía un secreto inconfesable, sobre todo para sus jefes de partido: era homosexual, aunque escondía su condición saliendo con chicas, aunque nunca tuviera sexo con ellas. De manera segura, Frears nos muestra la odisea de un sitio tras otro de la mujer y el periodista, y sabe criticar la hipocresía de la Iglesia y de los jefes del hijo sin hurgar en la herida. Lo mejor es la arrolladora interpretación de Judy Dench, nominada al Óscar, aunque su compañero de reparto Steve Coogan sabe darle la réplica y no dejarse empequeñecer.
PHILOMENA: * * *
"PHILOMENA" de Stephen Frears
El cineasta britànic Stephen Frears, passada la seva època daurada amb "Les amistats perilloses" o "La meva preciosa bugaderia", ara fa pel lícules notables, ben dirigides, tot i que menors. Tanmateix, tria bé els seus arguments, com en la notable "Tamara Drewe", basada en la novel la gràfica de Posy Simmonds, tot i que va decebre en la freda "Chérie", que no transmetia gens de passió a uns personatges que la tenien. Aquí es basa en fets reals, que a primera vista podrien recordar a un culebró: una dona ja vella, la Philomena Lee (Judy Dench), que un dia es troba amb un periodista, Martin Sixmith (Steve Coogan, així mateix co-guionista del film), caigut en desgràcia per haver-se ficat en un embolic poc temps enrere, al qual explica la seva història que anys enrere, sent mitjà nena mig dona es va quedar embarassada, i els seus conservadors pares la van internar en un internat per a noies en el seu mateix estat, i els fills que tinguessin eren donats en adopció a famílies "de bé". Mentre se’n van tot dos al convent on va estar de nena a intentar esbrinar què va passar amb el seu fill, hi veurem en successius "flaix-backs" la vida de la protagonista en aquell lloc fins que va veure, impotent, com apartaven al seu fill del seu costat i s’ho donaven a un conservador matrimoni dels Estats Units. Viatjaran cap aquell país i descobriran que el nen va créixer i es va convertir en un assessor del mateix president Ronald Reagan, militant al Partit Republicà. A més, el nen hi amagava un secret inconfessable, sobretot per als seus caps de partit: era homosexual, encara que amagava la seva condició sortint amb noies, tot i que mai tingués sexe amb elles. De manera segura, Frears ens mostra l'odissea d'un lloc rere l'altre de la dona i el periodista, i sap criticar la hipocresia de l'Església i dels caps del fill sense furgar-ne dins la ferida. El millor és la aclaparadora interpretació de Judy Dench, nominada a l'Oscar, encara que el seu company de repartiment Steve Coogan sap donar-li la rèplica i no deixar-se empetitir.
Entre los libros que han sido “best-seller”, es decir, que se han vendido muchos ejemplares de los mismos, está esta novela de la autora francesa Katherine Pancol con un curioso y simbólico título. Como muchos libros de grandes ventas, no faltan pretendientes en lo de adaptarla al cine o la televisión. Un ejemplo reciente lo tenemos en “El médico” de Noah Gordon, cuya adaptación cinematográfica ya comenté aquí. Pero aquí hay una novela francesa, cuyo argumento es frontalmente distinto al de “El médico”, ya que aquí no aparecen personajes ni paisajes exóticos, ni hay grandes historias trágicas de amor ni tampoco situaciones épicas tipo “Lawrence de Arabia”. Los personajes de “Los ojos amarillos de los cocodrilos” son más bien cotidianos, aunque ciertos detalles no lo parezcan tanto. Dos hermanas, Iris (Emmanuelle Béart) y Joséphine (Julie Depardieu, hija de Gérard, a quien vimos en “El pastel de boda”), crecen y tienen éxito en la vida de manera distinta. Mientras la primera es una burguesa frívola que tiene la suerte de casarse con un marido próspero, Philippe (Patrick Bruel), la segunda, historiadora especialista en la Edad Media, descubre un día horrorizada que su marido, parado desde hace tiempo, la engaña con otra. Echa al marido de casa, él se va a vivir con la amante y para Joséphine empieza una odisea, desde sacar adelante a sus hijas con el poco dinero que gana y encima aguantar las broncas y reproches de su prepotente hija adolescente, descrita acertadamente por un crítico cinematográfico como “adolescente tirana”. Tiene algo de alegría en la vida cuando en la Biblioteca conoce casualmente a un joven simpático, el italiano Luca (el catalán Quim Gutiérrez, de series como “Los mejores años” o el cine de Daniel Sánchez Arévalo), con el que inicia una relación sin que lo sepan sus hijas. Un día, Iris, para dárselas de interesante, dice a sus amistades que va a escribir una novela, y como no sirve para ello, recurrirá a su hermana para que la escriba por ella. Joséphine, a regañadientes, acepta, aunque lo hace por que necesita dinero. Hay más personajes, a cual más frustrado con su vida personal, que trata de salir adelante como puede. La cineasta Cécile Telerman, de la cual recordamos “¿Por qué las mujeres siempre queremos más?”, adapta sin innovar mucho la novela, pero la lleva con seguridad y cuenta con dos grandes actrices en un duelo memorable, donde Julie Depardieu tiene el papel de su vida, el de una mujer perdedora y neurótica pero luchadora, que además es culta pero nada pedante, con la que todo el mundo se identificará. Emmanuelle Béart lleva con su habitual sobriedad el papel de la hermana frívola, aunque sabe que es el que más antipático caerá al espectador, aunque el de la hija adolescente de Joséphine compite con ella para ello, con su ceño fruncido y sus reproches a su madre, a la que culpa de que su padre ya no esté en casa, mientras se pasea por la pantalla como una niña mimada que se cree la más guapa del mundo, algo que hace que nos identifiquemos aun más con su sufridora madre. Quitando estos tres personajes, los demás, incluyendo el de Quim Gutiérrez, son más bien “accesorios”, que no son muy importantes pero son necesarios en la trama. Como muchas películas francesas, hay varias sorpresas argumentales y prescinde al final de moralinas de Hollywood. Cine de personajes cotidianos que gustará a los cinéfilos y desagradará a los que sólo disfrutan con cine de acción de personajes con encefalograma plano.
LOS OJOS AMARILLOS DE LOS COCODRILOS: * * *
"ELS ULLS GROCS DELS COCODRILS " de Cécile Telerman
Entre els llibres que han estat un "best-seller", és a dir, que s'han venut molts exemplars d'aquests, està aquesta novel la de l'autora francesa Katherine Pancol amb un curiós i simbòlic títol. Com molts llibres de grans vendes, no manquen pretendents en allò d'adaptar-la al cinema o la televisió. Un exemple recent el tenim en "El metge" de Noah Gordon, la adaptació cinematogràfica de la qual ja vaig comentar aquí. Però aquí hi ha una novel la francesa, l'argument de la qual és frontalment diferent al d’"El metge", ja que aquí no hi apareixen ni personatges ni paisatges exòtics, ni hi ha tampoc grans històries tràgiques d'amor ni tampoc situacions èpiques tipus "Lawrence d'Aràbia". Els personatges d’"Els ulls grocs dels cocodrils" són més aviat quotidians, encara que certs detalls no ho semblin gaire. Dues germanes, Iris (Emmanuelle Béart) i Joséphine (Julie Depardieu, filla de Gérard, a la que vam veure en "El pastís de noces"), creixen i tenen èxit en la vida de manera diferent. Mentre la primera és una burgesa frívola que té la sort de casar-se amb un marit pròsper, Philippe (Patrick Bruel), la segona, historiadora especialista en l'Edat Mitjana, descobreix un dia horroritzada que el seu marit, aturat des de fa temps, li fa el salt amb una altra. Fa fora el marit, ell se'n va a viure amb l'amant i per la Joséphine hi comença una odissea, des de tirar endavant amb les seves filles i els pocs diners que guanya, i a sobre, aguantar les bronques i retrets de la seva prepotent filla adolescent, descrita encertadament per un crític cinematogràfic com una "adolescent tirana". Té una mica d'alegria a la vida quan a la Biblioteca coneix casualment a un jove simpàtic, l'italià Luca (el català Quim Gutiérrez , de sèries com a "Poblenou" o el cinema de Daniel Sánchez Arévalo) , amb el qual inicia una relació sense que ho sàpiguen les seves filles. Un dia, Iris, per fer-se l'interessant, diu a les seves amistats que va a escriure una novel la, i com no serveix per a això, recorrerà a la seva germana perquè l'escrigui per ella. Joséphine, a contracor, hi accepta, tot i que ho fa perquè necessita diners. Hi ha més personatges, a qual més frustrat amb la seva vida personal, que mira de tirar endavant com pot. La cineasta Cécile Telerman, de la qual recordem "Perquè les dones sempre volem més?", adapta, sense innovar gaire, la novel la, però la duu amb seguretat i compta amb dues grans actrius dins un duel memorable, on la Julie Depardieu té el paper de la seva vida, el d'una dona perdedora i neuròtica però lluitadora, que a més és culta però gens pedant, amb la qual tothom s'identificarà. Emmanuelle Béart porta amb la seva habitual sobrietat el paper de la germana frívola, encara que sap que és el que més antipàtic resultarà a l'espectador , tot i que el de la filla adolescent de Joséphine competeix amb ella per això, amb el seu nas arrufat i els seus retrets a la seva mare, a la qual culpa que el seu pare ja no hi sigui a casa, mentre es passeja per la pantalla com una nena mimada que es creu la més maca de tot arreu, cosa que fa que ens identifiquem encara més amb la seva patidora mare. Traient aquests tres personatges, els altres, fins i tot el de Quim Gutiérrez, són més aviat " accessoris", que no són gaire importants, però són necessaris dins la trama. Com moltes pel lícules franceses, hi ha diverses sorpreses argumentals i prescindeix al final de moralines de Hollywood. Cinema de personatges quotidians que agradarà als cinèfils i desagradarà als quals només gaudeixen amb cinema d'acció de personatges amb encefalograma pla.
El filme que se ha
llevado más Premios César de 2014 es una historia autobiográfica, contada de
manera muy original, que tiene a un actor (Guillaume Galienne) que debuta en la
dirección cinematográfica después de una carrera en el teatro y algunos papeles
secundarios en el cine. También se basa en su propia obra de teatro, donde él
encarnaba todos los personajes y al llevarla al cine se reserva dos, el suyo y
el de su madre, en un ejercicio de sinceridad asombroso, sin importarle rebasar
el límite de lo absurdo o incluso de lo políticamente correcto. Destaca sobre
todo su relación con su madre, un complejo de Edipo muy acusado, que le tiene
acomplejado sin remedio hasta que consigue superarlo. Antes, veremos varias
etapas del pobre Guillaume en su aprendizaje de la vida, desde su viaje a
España, a La Línea de la Concepción (una ciudad que él describe como tan fea
como Le Havre y con unos personajes salidos de un filme de Almodóvar) o a
Londres (donde sufre un desengaño amoroso en un internado de élite). Galienne
es el centro absoluto de la trama, entonces, y los demás personajes, no sólo la
madre, son simples accesorios. Hay varias escenas antológicas, con un peculiar
instinto de observación de lo cotidiano. Un autor que promete, ya que hoy en
día escasean los actores-autores con universo propio, teniendo en cuenta que el
cine comercial prefiere a los cómicos simplones, mientras que los más
preocupados por lo artístico son tratados de pedantes y relegados al cine “de
minorías”, como le pasaba a Jacques Tati.
GUILLAUME Y LOS CHICOS A
LA MESA: * * * *
"EN GUILLAUME I ELS
NOIS, A TAULA" de Guillaume Galienne
El film que s'ha dut més
Premis César del 2014 és una història autobiogràfica, explicada d’una manera
molt original, que té a un actor (Guillaume Galienne) que debuta en la direcció
cinematogràfica després d'una carrera al teatre i alguns papers secundaris al
cinema. També es basa en la seva pròpia obra de teatre , on ell encarnava tots
els personatges i al portar-la al cinema es reserva dos, el seu i el de la seva
mare, dins un exercici de sinceritat sorprenent, sense importar-li gens
ultrapassar el límit d’allò més absurd o fins i tot d’allò que és políticament
correcte. Destaca sobretot la seva relació amb la seva mare, un complex d'Èdip
molt acusat, que li té acomplexat sense remei fins que aconsegueix superar-lo.
Abans, veurem diverses etapes del pobre Guillaume en el seu aprenentatge de la
vida, des del seu viatge cap a Espanya, a La Línia de la Concepció (una ciutat
que ell descriu com tan lletja com Le Havre i amb uns personatges sortits d'un
film d'Almodóvar) o cap a Londres (on pateix un desengany amorós a un internat
d'elit). Galienne és el centre absolut de la trama, llavors, i els altres
personatges, no només la mare, són simples accessoris. Hi ha diverses escenes
antològiques, amb un peculiar instint d'observació de la quotidianitat. Un
autor que promet, ja que avui en dia hi escassegen els actors-autors amb un
univers propi, tenint en compte que el cinema comercial prefereix als còmics
beneits, mentre que els més preocupats pel toc artístic són tractats de pedants
i relegats al cinema "de minories", com li passava a Jacques Tati.
Wes Anderson es un
cineasta americano con un estilo propio y peculiar, que le hace muy cercano a
Federico Fellini en su gusto por los ambientes barrocos, los personajes
grotescos o las tramas delirantes. Lo mismo se inspira en el Comandante
Cousteau y sus documentales sobre las especies marinas, se monta rocambolescos
viajes a la India o ahora, que muestra un surrealista hotel de un imaginario
país europeo. Todo empieza en 1988, donde el escritor más famoso del país (Jude
Law, “Sherlock Holmes”) se encuentra en el antaño en auge Gran Hotel Budapest
con su dueño, un anciano que recordará su vida, cuando sólo era un fugitivo de
un país de Oriente Medio que encuentra trabajo como botones del hotel, al
caerle bien al conserje del mismo, Gustave H. (Ralph Fiennes). Y retrocedemos a
la década de 1930, antes de la II Guerra Mundial. Así, asistiremos a una
galería de personajes de todo tipo, con situaciones inverosímiles pero repletas
de humor negro, unas interpretaciones deliberadamente histriónicas y una
ambientación adecuada. El reparto es variadísimo, y en él también veremos a
Adrien Brody (“El pianista”), Harvey Keitel (“Teniente corrupto”), Willem Dafoe
(“La última tentación de Cristo”) o los franceses Léa Seydoux (“La vida de Adèle”)
o Mathieu Amalric (“La escafandra y la mariposa”). El también francés Alexandre
Desplat firma una genial banda sonora, de ritmo centroeuropeo que recuerda a
veces a las de Emir Kusturica, demostrando que funciona muchísimo mejor en
filmes europeos o independientes que cuando trabaja en Hollywood. Lo estupendo
del caso es que la película ha funcionado bien en la taquilla, pese a que se
sale completamente del típico filme de Hollywood; se sabe que si el público ve
algo con ingenio, aunque sea algo rupturista, lo acepta. Y más ahora, con los
gustos cada vez más banalizados por la telebasura.
EL GRAN HOTEL BUDAPEST: *
* * *
"EL GRAN HOTEL
BUDAPEST" de Wes Anderson
Wes Anderson és un
cineasta americà amb un estil propi i peculiar, que li fa molt proper a
Federico Fellini en el seu gust pels ambients barrocs, els personatges
grotescos o les trames delirants. El mateix es pot inspirar en el Comandant
Cousteau i els seus documentals sobre les espècies marines, fa rocambolescos
viatges cap a l'Índia o ara, que mostra un surrealista hotel d'un imaginari
país europeu. Tot comença el 1988, on l'escriptor més famós del país (Jude Law,
"Sherlock Holmes") es troba a l’abans en auge Gran Hotel Budapest amb
el seu propietari, un ancià que recordarà la seva vida, quan només era un
fugitiu d'un país d'Orient Mitjà que troba feina com a grum de l'hotel, en
caure-li bé al conserge del mateix , Gustave H. (Ralph Fiennes). I retrocedim a
la dècada de 1930, abans de la II Guerra Mundial. Així, assistirem a una
galeria de personatges de tota mena, amb situacions inversemblants però plenes
d'humor negre, unes interpretacions deliberadament histriòniques i una
ambientació adequada. El repartiment és variadíssim, i en ell també veurem
Adrien Brody ("El pianista"), Harvey Keitel ("Tinent
corrupte"), Willem Dafoe (“L’ultima temptació de Crist”) o els francesos
Léa Seydoux ("La vida d'Adèle") o Mathieu Amalric ("L'escafandra
i la papallona”). El també francès Alexandre Desplat signa una genial banda
sonora, de ritme centreeuropeu que recorda de vegades a les d'Emir Kusturica,
demostrant que funciona molt millor en films europeus o independents que quan
treballa a Hollywood. El fantàstic del cas és que la pel lícula ha funcionat bé
a la taquilla, tot i que se surt completament del típic film de Hollywood; se
sap que si el públic veu alguna cosa amb enginy, tot i que sigui una mica
rupturista, ho accepta. I més ara, amb els gustos cada vegada més banalitzats
per la teleporqueria.
El cine alemán
tiene su propio estilo, incluido el “cine de autor”. Aquí nos llegan más las
películas “comerciales”, varias de ellas excelentes y gracias a Constantin
Films, que ha producido desde “Good bye, Lenin” a “En un lugar de África”
(ganadora del Óscar en 2003). Pero el “cine de autor” alemán es muy alemán en
el estilo, aunque sus autores reconozcan influencia de la Nouvelle Vague
francesa. El actor Jan Ole Gester ha debutado como director, en una estimable
película con una fotografía en blanco y negro impresionante, donde muestra un
Berlín actual lejos totalmente de la tarjeta postal, ambientado con una música
de jazz muy bien elegida. El argumento podría recordar a François Truffaut y
sus películas de Antoine Doinel, que inspiraron al director, o al Woody Allen
más pesimista. Un joven treintañero, Niko Fischer (Tom Schilling) pasará 24
horas que pondrán patas arriba su vida y ya no volverá a ser el mismo. Empieza
rompiendo con su novia nada más empezar la película y luego se va a su nuevo apartamento.
Le saludará un vecino, que le ofrecerá unas albóndigas de carne muy mal hechas.
Quedará con un amigo actor para asistir al rodaje de una película ambientada en
el Berlín de poco antes de caer el nazismo. Y casualmente se encontrará con una
antigua compañera de instituto, Julika Hoffmann (Friederike Kempter), ahora
bailarina en un espectáculo teatral de danza. Para rematarlo, se encuentra con
su padre, que le dice que no le dará más dinero, al descubrir que Niko abandonó
la Universidad dos años antes, bloqueándole la cuenta bancaria... Más detalles
cotidianos le ocurrirán, que ofrecerá un mosaico sobre la vida urbana
berlinesa, en especial uno muy importante al final. Desencantado retrato de la
vida moderna, sobre todo cuando uno no sabe cuál es su lugar en el mundo. El
protagonista puede caernos bien o mal, le pasa un poco como a Woody Allen o al
Antoine Doinel de Truffaut cuando le va mal en el amor o en la vida, aunque Niko
es menos hablador que todos ellos. Su defecto es que todo parece un tanto “déjà
vu”, pero está bien que se nos muestre que no todo es como en una comedia
romántica de Hollywood con final feliz. “Oh Boy” arrasó en los Lola (los Goya
alemanes) y ganó el premio a la Mejor Primera Película en los Premios del Cine
Europeo.
OH BOY: * * *
"OH BOY"
de Jan Ole Gester
El cinema alemany
té el seu propi estil, fins i tot el "cinema d'autor". Aquí ens
arriben més les pel lícules "comercials", algunes d'elles excel lents
i gràcies a Constantin Films, que ha produït des de "Good bye, Lenin"
a "En un lloc d'Àfrica" (guanyadora de l'Oscar el 2003). Però
el" cinema d'autor" alemany és molt alemany en l'estil, encara que
els seus autors reconeguin influència de la Nouvelle Vague francesa. L'actor Jan
Ole Gester ha debutat com a director, en una estimable pel lícula amb una
fotografia en blanc i negre impressionant, on mostra un Berlín actual lluny
totalment de la targeta postal, ambientat amb una música de jazz molt ben
triada. L'argument podria recordar a François Truffaut i les seves pel lícules
d'Antoine Doinel, que van inspirar al director d’”Oh Boy”, o al Woody Allen més
pessimista. Un jove d'uns trenta anys, Niko Fischer (Tom Schilling), passarà 24
hores que posaran cap per avall la seva vida i ja no tornarà a ser el mateix.
Comença trencant amb la seva nòvia només començar la pel lícula i després se’n
va cap al seu nou apartament. Li saludarà un veí, que li oferirà unes mandonguilles
de carn molt malament fetes. Quedarà amb un amic actor per assistir-hi al
rodatge d'una pel lícula ambientada al Berlín de poc abans de caure el nazisme.
I casualment es trobarà amb una antiga companya d'institut, la Julika Hoffmann
(Friederike Kempter), ara ballarina en un espectacle teatral de dansa. Per
rematar-ho, es troba amb el seu pare, que li diu que no li donarà més diners,
en descobrir que Niko va abandonar la Universitat dos anys abans, bloquejant-li
el compte bancari... Més detalls quotidians li vindran, que hi oferirà un
mosaic de la vida urbana berlinesa, especialment un de molt important al final.
Desencantat retrat de la vida moderna, sobretot quan un no sap quin és el seu
lloc al món. El protagonista ens pot caure bé o malament, li passa una mica com
a Woody Allen o a l' Antoine Doinel de Truffaut quan li va malament en l'amor o
en la vida, tot i que en Niko és menys parlador que tots ells. El seu defecte
és que tot sembla una mica "déjà vu", però està bé que se'ns mostri
que no tot és com a una comèdia romàntica de Hollywood amb final feliç.
"Oh Boy" va arrasar en els Lola (els Goya alemanys) i va guanyar el
premi a la Millor Primera Pel lícula als Premis del Cinema Europeu.